TECNOLOGÍA ESPACIAL PARA LA ENERGÍA HIDRAULICA

TECNOLOGÍA ESPACIAL PARA LA ENERGÍA HIDRAULICA

20 Marzo 09 – Madrid – Raquel Bonilla

El uso de información procedente de satélites, capaces de medir el nivel de nieve o hielo en las cumbres de los Andes, permite a las centrales eléctricas incrementar la generación de energía en un 10 por ciento.

 La hidráulica es la fuente renovable de electricidad más utilizada en el mundo (representa un 19 por ciento de la producción total). Y, además, es «verde», pues no agota la fuente primaria al explotarla y  no produce sustancias contaminantes de ningún tipo. A pesar de lo bien «que pinta», aproximadamente dos tercios del potencial hidroeléctrico viable del mundo está desaprovechado, según datos del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). ¿Cómo puede frenarse esa tendencia negativa? La respuesta está en la utilización de la tecnología espacial como método de predicción y gestión de los recursos hídricos. Ejemplo de ello es el proyecto «Hydro», iniciativa con sello español, que permitirá generar un 10 por ciento más de energía hidráulica en la cuenca chilena del Laja.

Parámetros nivales

¿Cómo se logra ese beneficioso incremento? «La clave está en controlar todos los parámetros relativos a la cuenca hidrográfica chilena, marcada por la presencia de los Andes. Por ejemplo, procesos dentro del ciclo del agua, como el deshielo o las precipitaciones, que afectan al funcionamiento de una central hidroeléctrica pueden ser monitorizados a través de los diferentes tipos de sensores espaciales y en tiempo real», La novedad de «Hydro» reside en la utilización de tecnología espacial para estudiar de forma remota los recursos hídricos procedentes de la nieve en los Andes. «Los sensores multiespectrales o infrarrojos pueden aportar información sobre la presencia de nieve, así como el área que ocupa. Es una de las fuentes de información tradicionales sobre el deshielo. Sin embargo, la ausencia de luz solar y la frecuente cobertura de nubes limitan su funcionamiento. El uso del sensor activo de microondas denominado “Synthetic Aperture Radar” (SAR) puede proporcionar mejores resultados sobre la cubierta de nieve al ser independiente de las condiciones atmosféricas. Su señal penetra nubes, niebla y polvo y es, además, sensible al contenido de agua en nieve», afirma Laia Romero, responsable técnica del proyecto de Starlab. A todo ello hay que sumar un sensor in situ ubicado en el lago Laja, centro de la cuenca hidrográfica de interés, cuya función es monitorizar grandes superficies de agua y medir su nivel. «Denominado Oceanpal, este dispositivo compara las señales directas emitidas por el sistema de navegación GPS y las reflejadas en la superficie del agua», aclara Maiques.

Finalmente, todos estos datos, como si de una coctelera se tratara, pasan a formar parte de un modelo matemático capaz de «traducir» la información en una cifra de predicción de caudal.

 

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